Donetsk (Ucrania) (dpa) - Con su reciente y tupida cabellera. No podía ser de otra manera. Wayne Rooney marcó hoy con un remate fácil de cabeza el tanto del triunfo ante Ucrania por 1-0 que clasificó a Inglaterra como primera de grupo a los cuartos de final de la Eurocopa, donde se medirá a Italia.
"My time is now" (Ahora es mi momento), había escrito en su cuenta de twitter, en la misma en la que hace semanas anunció el injerto capilar con el que hoy broméo al marcar el gol simulando rociarse con alguna loción.
Era su momento. Lo fue. Rooney, el único jugador extraclase del que puede presumir una Inglaterra vapuleada en todos los frentes, se había perdido los dos primeros partidos de la Eurocopa por la sanción que le impuso UEFA el 7 de octubre de 2001 en el último partido de clasificación para el torneo de Polonia y Ucrania.
Habían pasado 256 días desde que ante Montenegro, Rooney perdiera la cabeza y propinara una dura entrada a Dzudovic, por la que fue expulsado.
Inglaterra, entonces dirigida por Fabio Capello, ya se sabía así disminuida para el inicio del torneo. Pero no lo sufrió el técnico italiano, que dejó el cargo por no estar de acuerdo con que la Federación Inglesa le retirara la capitanía a John Terry por los supuestos insultos racistas a Anton Ferdinand, hermano de Rio, también internacional, y que están aún a la espera de sentencia.
Llegó el veterano Roy Hodgson en mayo sólo con tiempo para dar una lista de jugadores de la que se le cayeron por lesión pilares como Gareth Barry, Frank Lampard y Gary Cahill. Además de Ferdinand, sacrificado en favor de Terry. Todo un serial perfecto para los tabloides con sede en Londres.
"Rooney lo es todo, con él tenemos muchas posibilidades de seguir adelante", lo recibió con los brazos abiertos el capitán Steven Gerrard antes de su gol hoy en el minuto 48 que, combinado con la derrota de Francia en Kiev ante Suecia, deja a los "pross" como líderes de grupo y evitan así a la temida España.
"Se ve en su mirada las ganas de jugar y de ser protagononista", agregó el que junto a Rooney es el hombre de referencia.
El delantero del Manchester United sumó hoy su tanto número 29 en 75 partidos con la camiseta de los "tres leones". No marcaba desde el 2 de septiembre de 2001. Pero hay más: no anotaba en un gran torneo desde la Eurocopa de 2004. Ocho años. Un goleador como él no vio el arco en los Mundiales de 2006 y 2010 y contempló la Eurocopa de 2008 por televisión como el resto de sus compañeros.
"Debemos ganar títulos", dijo Rooney poniéndose una altísima meta. Él hace soñar a un equipo en el que Hodgson ha aprovechado el trabajo de Capello y que con un 4-4-2 clásico hace del orden su razón de ser.
"Pero no se trata de mí, yo solo no podré ganar la Eurocopa", señaló el delantero pidiendo colaboración de unos compañeros que están lejos de su nivel individual.
Ganar es un verbo que se atreve a conjugar Rooney, pero que Inglaterra no usa desde que aquel 1966 con el Mundial en casa, el único gran título de la nación que se apropia la invención del fútbol moderno.
El título llegó con un famoso gol fantasma en la final ante Alemania. Quizás sea un presagio: Terry salvó hoy una pelota que estaba dentro y que ninguno de los múltiples árbitros de UEFA vio. Sí lo hizo la televisión, que en 1966 era rudimentaria.
Rooney y la cábala -Ucrania agregará que también el árbitro- están a favor de Inglaterra. Y el domingo, en contra de Italia.